¿Sabías que Sigmund Freud utilizó la Hipnosis como técnica psicoterapéutica , durante 5 años, antes de “descubrir” el Psicoanálisis?
¿O que Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina, creó una Centro en Valencia donde trataba a los pacientes con terapia hipnótica, además para la preparación al parto de su esposa en un Hospital de Barcelona?
¿Y que con hipnosis podemos acentuar la relajación o todo lo contrario, la activación de la persona?
La Hipnosis es natural cómo la vida misma; podríamos definirla como un estado de atención focalizada que provoca cambios comportamentales, cognitivos y emocionales exactamente igual que el cine.
Sí, cuando estamos viendo una película estamos en un estado o trance hipnótico. Igual que cuando estamos “en Babia”. Por lo tanto, los efectos secundarios de la Hipnosis son nulos; los mismos que cuando aplicamos cualquier técnica psicoterapéutica.
Hablamos de hipnosis psicológica o clínica y ericksoniana para diferenciarla de la hipnosis-espectáculo. La hipnosis no psicoterapéutica se lleva a cabo por personas no formadas en ciencias de la salud en centros universitarios, y sin autorización para hacer psicoterapia con hipnosis clínica.
La hipnosis psicológica y aplicada puede utilizarse como técnica única en el tratamiento del dolor, si bien en el tratamiento
de la mayoría de la psicopatología se debe complementar con otras técnicas y terapias psicológicas.
La Hipnosis reglada, es también un marco de referencia que estimula y acelera la resolución de los conflictos mediante la sugestión metafórica utilizada profusamente por el “padre” de la Hipnosis Moderna, Milton Ericksson.
Así, buscamos paraísos virtuales mediante imaginación guiada, encontramos soluciones vía progresión en el tiempo, o indagamos en los recursos personales a través de canales regresivos en la edad.
La aplicación clínica y psicológica de la hipnosis se extiende a todo el campo de la salud y la psicopatología. Está especialmente indicada para:
